Se amplían los horizontes
October 13th, 2009 | Publicada en Especiales
Se amplían los horizontes
Cronos (1992, Suspenso)

¿RECUERDAN AL ACTOR DE HELLBOY? Ron Perlman se estrena como el "Chico Del Toro", en el papel de Ángel de la Guardia, hijo de Dieter.
Sólo sus participaciones para las series La casa al final de la calle, La telaraña y La hora marcada, pueden explicar el patrocinio a esta rara avis del medio contemporáneo de nuestro país: Guillermo del Toro narra en su primer intento una personalísima, mexicanísima, historia intimista sobre vampirismo.
Gracias a su esquema, que permitió por primera vez la inversión privada, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), de donde egresó el cineasta, pudo no sólo producir con buena calidad esta tesis (la sola participación de Federico Luppi y Claudio Brook valen lo que cuestan), sino además comercializarla con buena taquilla.
El hallazgo, por un anticuario, de la “Invención de Cronos”, afectará su vida, la de su nieto y la del ente draculesco que lo persigue para recuperar el artefacto. La anécdota parece simple, en principio, pero el tono de terror psicológico seduce al espectador sin prepararlo para el final inesperado.
Más allá, los ingredientes en casi toda la filmografía de Del Toro: La difícil relación entre el universo imaginativo de los niños y la cruenta realidad de los adultos, los toques fantásticos entrelazados magistralmente con los hechos cotidianos, y la reflexión que acompaña al género matizado con psicología social: ¿Buscaría el mexicano, aún a costa un repulsivo proceso, la vida eterna?
El mito del hito
Como agua para chocolate (1992, Romance)

A PESAR DE LA SUPUESTA APERTURA SALINISTA, la cinta fue clasificada como "C" -sólo adultos mayores de 18 años- debido a las escasas escenas de desnudos y las muy tibias de sexo, si bien se especuló que era por la velada crítica tanto al gobierno emanado de la Revolución, o sea el PRI, y a la Iglesia Católica.
No ganó nada fuera de México, excepto taquilla y reconocimiento como la gran película mexicana de los últimos tiempos, tan excepcional que como proyecto de grupo no tuvo mayor transcendencia ni continuidad, defecto enorme del cine mexicano desde siempre.
Así, Alfonso Arau se desentendió de nuestro país en cuanto ganó sus tres Arieles; Laura Esquivel no ha entregado una novela ni un guión a la altura de este filme; Lubezki, el fotógrafo, regresó con los Cuarón para seguir su trabajo; por no hablar del reparto, disperso, perdido, olvidado de no ser por este filme: Pocos recuerdan en las pantallas a Lumi Cavazos y Marco Leonardi, los protagonistas; a Claudett Maillé, a Yareli Arizmendi, a Mario Iván Martínez, a Regina Torné, a Mario Iván Martínez, a Rodolfo Arias, a…
El manejo del proceso fílmico, desde su concepción hasta su comercialización, fue tan rentable que no sólo dispuso de generosos recursos para su producción (elenco numeroso, variado y conocido; mejores cámaras, vestuario de época y locaciones naturales; edición y distribución de primer mundo), sino además ocupó la cartelera internacional durante meses, volviéndose la octava película extranjera más exitosa de los Estados Unidos en toda la historia y una de las más nominadas a reconocimientos
El realismo mágico del relato romántico de Tita y Pedro, sin episodios infumables, durante la época de la Revolución Mexicana propició tres fenómenos que aún perduran en nuestro cine actual: La necesidad de mirar a nuestro pasado -sobre todo reciente- con nuevas miradas (Su Alteza Serenísima, El Tigre de Santa Julia, Arráncame la vida); el “decepcionante” hallazgo que las historias de amor serán siempre imán de público (Sexo, pudor y lágrimas, Amores Perros, Sin ton ni Sonia); y el fin al eterno pleito artificial entre cine “comercial” y “de autor”, que contribuyó definitivamente a la variedad temática (Asesino en serio, Conejo en la luna), a la labor independiente (Batalla en el cielo, El violín) y a la recuperación de los géneros mejor logrados de nuestro cine (Matando cabos, El crimen del Padre Amaro).
El sexo es cosa seria, Ja já.
Sólo con tu pareja (1991, Comedia)

FUE LA PRIMERA PELÍCULA MEXICANA de la década que se distribuyó en los circuitos comerciales de los Estados Unidos y Europa, es decir, con subtítulos. Le pusieron Love in Times of Histery (El amor en los tiempos de la histeria) y supuso la catapulta internacional para los Cuarón.
Lo que en el papel, y una primera lectura, sería un alegato por la prevención del SIDA (incluso, la CONASIDA patrocinó el filme), resultó en un llamado de lo más conservador, desde el título: Abstinencia vs. Promiscuidad es el argumento más sobado de la derecha contra el contagio sexual del VIH, sobre todo porque los preservativos, de los que apenas se hace una mención técnica, jamás figuran. Su mérito, además de las butacas que llenó, el premio que pasó a recoger (1 Ariel) y las críticas constructivas que cosechó (se le considera una de las mejores 100 películas del Cine Mexicano de todos los tiempos), es proponer el tema.
Gracias al involucramiento de la dependencia federal, la producción recibió recursos de IMCINE, y mejoró sustancialmente su plantemiento: Tomas aéreas, locaciones, reparto, fotografía. Además, la temática no representaba riesgo censor alguno -ni política ni revisionismo-, así que el guión pasó por entero para ofrecernos una anécdota tan del gusto del mexicano: El desquite de una de las tantas amantes del protagonista desencadenará los intentos de éste por suicidarse, los cuales, en vez de redimirse al “hallar el amor verdadero” en su vecina, se agravan porque la protagonista, a su vez engañada por su amante, también quiere acabar con su vida.
Al final, pese a que los casos de seropositivos aumentaron tras su exhibición, la cinta queda como legado de las preocupaciones de finales del siglo XX: La sexualidad -que no el sexo-, el amor, las relaciones contemporáneas en el ámbito urbano. Como primer intento de los hermanos Alfonso y Carlos Cuarón, no cuaja del todo pero se vislumbran los rasgos distintivos de su cine (cuando no se los encargan, como Harry Potter o Niños del Hombre): Personajes tan arquetípicos que sólo existen en sus realizaciones, diálogos punzantes y sofisticados, planteamiento y ritmo originales sobre las posibilidades de la comedia, y una profunda reflexión, sin asomo de humor negro, sobre la muerte, la incomunicación y la amistad.
Nueva altura intelectual
Cabeza de Vaca (1990, Drama histórico)

DURA 4 HORAS, no hay mujeres ni escenas de sexo, algunos pasajes son visualmente atractivos pero en silencio, así que... mejor encuentra tú el Plus.
Luego de los intentos comerciales por llevar al cine -o más bien a la gente al cine- la vida de personajes más populares que interesantes (José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo), esta película inauguró el biopic, tanto en México como en el mundo. El tratamiento de las biografías épicas -centrado, pero no únicamente, en grandes personajes políticos y militares- se influyó en considerable medida con esta ópera magna de Nicolás Echevarría.
Nacido como un proyecto multinacional para celebrar 500 años del descubrimiento de América, las productoras mexicanas, española, estadounidense y británica proporcionaron todo tipo de fondos y facilidades: Desde recursos para el difícil rodaje en escenarios hostiles y aun imaginarios, con accesos a rincones naturales nunca antes filmados en Florida, Texas y California, hasta un elenco internacional, mexicano, español y norteamericano.
La trayectorias en documentales por parte de su director, más una incursión experimental en su primer largometraje de ficción, lograron un producto de excelsa factura. A la minuciosa investigación sobre la ruta real de la expedición del conquistador español Alvar Nuñez Cabeza de Vaca (el naufragio, el cautiverio, la liberación y el peregrinaje, de aguas del Golfo de México a las costas de Sinaloa, durante 9 años), se le agregaron en el guión del realizador y Guillermo Sheridan los pasajes más alucinantes, basados en el libro Naufragio escrito por el propio navegante en 1542.
El resultado es una película que, cobijada por el financiamiento oficial de 4 países, apenas fue galardonada en Biarritz y nunca alcanzó una entrada siquiera aceptable, salvo en los círculos intelectuales que, casi 20 años después, han tenido razón en elogiarla como una obra maestra indispensable en la cinematografía nacional y ver en ella las claves de otras películas (Danza con Lobos, Corazón Valiente) que abordan con espectacularidad y filosofía la vida de los héroes.


Chili
La perla de Janis