Sombras de la noche
March 8th, 2010 | Publicada en Visiones
Roberto Román/Entérate Tabasco
Son como sombras de la noche, se adueñan de la oscuridad, han aprendido a ser sombras de sí mismos, a camuflarse para defender sus vidas.
Llegan sorpresivamente a algunos puntos de la carretera y colocan sus retenes. Son tan sombras que los automovilistas sólo logran verlos cuando ya están cerca. Se hace entonces la luz de lámparas de mano que indican ¡alto, alto! Están apostados a orillas de la carretera. A un lado. Al otro.
El auto disminuye su rodar ante las miradas clandestinas de esas sombras nocturnas que parecieran hombres de verdad. Las llantas se detienen sobre el frío pavimento. Se acerca uno de ellos a la ventanilla del chofer.
-Buenas noches, apague su motor por favor y bájese de la unidad. Esto es un operativo de rutina.
Es una voz de madera, de madera mojada en medio de la niebla invernal, una voz sin prolongación del alma, sin emoción ni vida en medio del frío de la madrugada. No hay opción ni más palabras. Las vibraciones mueren.
Los ojos entonces penetran la bruma nocturna y descubren allá una tanqueta con dos agentes a los lados, un jeep en la acera de enfrente. El verde en la noche es negro. A otros se les distingue el uniforme de camuflaje. Esperan más vehículos, con el fusil terciado. Algunos llevan rostros, otros se han entregado al miedo, o a la perversión, y se ocultan tras pasamontañas. Al fin, este es un país de tapados. Y de sombras que gozan siempre de la impunidad.
El de la inspección se tapa el rostro con un pañuelo. Maldita gripa que lo destroza. Pregunta: ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? ¿Qué lugar sigue más adelante? ¿Aquella carretera a donde va? ¿Trabajas en las noches? Pero él no tiene voz cuando se le comenta que el frío en terrible, que vendrán fuertes lluvias, que cerca de ahí colisionaron dos vehículos en la tarde anterior. Es mudo, impasible, cara de piedra. También es una lástima porque es apenas un muchacho.
Da la orden. ¡Adelante! Desconoce la palabra “gracias”, por eso tampoco la pronuncio.
Quedan atrás. La tranquilidad recorre el cuerpo. Nunca se sabrá si eran militares de verdad o sicarios en espera de una víctima. En este país de tapados, de simulaciones, de pactos y traiciones, de mentiras y crímenes impunes, uno nunca sabe lo que es real y lo que es ficticio.
Chili
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