Crímenes que duelen
May 7th, 2010 | Publicada en Visiones | 1 Comentario
Por: Roberto Román /Entérate Tabasco
La brutalidad se siente, golpea directamente sobre otras heridas sangrantes, avasalla y destroza a las personas; a veces hasta a sociedades enteras las doblega, las pone en vilo, las acorrala y las sumerge en un estado de oscuridad subterránea sin nombre. La brutalidad criminal es como un alacrán dentro del vaso con agua que íbamos a bebernos, como un nido de serpientes venenosas en el único pozo de cuya agua ibamos a abrevar. Asesinar es un asunto de humanos, matar es un asunto de animales. Masacrar brutalmente es un asunto de bestias sin sangre, sin almas, sin un resquicio humano dentro de sus personas.
Nada duele más que el crimen de vulnerables, por eso, duele tanto el multicrimen de tres mujeres jóvenes en una comunidad de Cárdenas, Tabasco, el pasado lunes 3 de mayo. Tres mujeres cuyo futuro estaba siendo asegurado por su esfuerzo unánime. Duele tanto la forma, la saña, la bestialidad, la impiedad que animales con cuerpo de personas llevaron a cabo.
Es extraño, pero la sociedad está arrinconada igual. Apaciguada. También duele esa falta de acción. Ese valemadrismo. Ese “total ni de mi familia son”. Ese cliché de “a lo mejor estaban en el narco”. Ese silencio cobarde general de decir nada. Esa respuesta fácil de las autoridades que argumentan siempre “estaban vinculadas al cártel tal o cual”. Esa calificación inescrupulosa y machista de “andaban de pirujas”, “total no son mis hijas”, “las mías están en casa, son intocables y santas”.
Acá las muertes no tienen eco. Ellas no somos todos. Su muerte sólo resuena en los corazones de sus familias, que se desangran en el callado silencio opresor de la impunidad y la impotencia. Ellas son su muerte y la sociedad una espalda, una sordera, una ceguera ensimismada en la oscuridad mental de comprar, comprar, comprar para estar a la moda.
Recuerdo. Hay que gritarlo quizá. Fueron tres chicas. 22 años la mayor. Pequeñas flores humanas que fueron segadas, inhumanamente asesinadas, abusadas sexualmente, dolorosamente veladas, y con el paso de los días, obligadamente olvidadas en este mundo sin justicia.
Lo peor de todo, es que los criminales hacen callar más a la sociedad que a quienes arrebatan la vida. Generan miedo. Aterrorizan porque ellos están unidos, organizados, y la sociedad es una maraña de seres anárquicos, individualistas, ostras fósiles que transcurren en el tiempo sin más trascendencia que formar parte de las cifras estadísticas.
Y así estamos, asi vivimos y esa sociedad conformamos, una sociedad callada, temerosa y valemadrista, donde el dolor siempre es ajeno y jamás colectivo.


Chili
La perla de Janis
July 6th, 2010at 5:38 pm(#)
El temor que tenemos les da mas fuerzas, habría que empezar a unirnos en contra, no puede ser que solo en los desastres como los que vivimos anteriormente nos unan, si lo que pasa a diario es peor aún deberíamos unirnos también para protegernos a nosotros mismos