¿Qué será lo que tiene Greg?
June 9th, 2010 | Publicada en Juglar de Jungla | 1 Comentario
Por Alejandro Pérez-García/Entérate Tabasco
Se ha hablado demasiado de los dos extremos: La Procuraduría General de la República (PGR) como jurídico brazo ejecutor de la política antialiancista PAN-PRD; y Gregorio Sánchez Martínez, alcalde de Benito Juárez, Quintana Roo, manchado, como sus predecedores, de la infame reputación de la vida social y económica de Cancún.
No exculpo. Ni llegaré al mismo cinismo de los críticos de la dependencia bajo el mando de Arturo Chávez, por el cual Greg debería estar en campaña sólo porque hay otros políticos muchas veces más señalado por corrupción que él, entre ellos el gobernador priísta-ecologista quintanarrooense, Félix González Canto, ex edil de ese mismo municipio.
Lo que no ha abordado es del gozne, el cual pasa por lo electoral y, eventualmente, por el poder ejecutivo estatal, cada día más omnímodo a nombre de su supuesta soberanía, mayormente evidente en aquellas entidades sin alternancia política en la gubernatura: Tabasco, Veracruz, Campeche… y Quintana Roo.
Aguascalientes, abril pasado. El delfín del gobernador, Juan Manuel Oliva, pierde la candidatura del PAN a la gubernatura, provocando un berrinche que alcanzó a los aficionados del partido Necaxa-León, por el ascenso a la Primera División.
En un acto de descarada antropofagia, se inició un proceso jurídico-político contra el candidato Martín Orozco Sandoval, bajo cargos no comprobados -todavía-, que en teoría lo sacaría de la jugada. ¿Quién se adelantó a borrarlo de las boletas? Ése otro instrumento de control local supeditado a los neovirreyes mexicanos, junto con el Congreso y los Tribunales de Justicia: El Instituto Electoral respectivo.
Sus consejeros, pagados directamente por el gobernador y no por instancias independientes, alegaron pérdida de derechos políticos, refutación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que golpeó seco, revelando la estulticia de los integrantes del organismo.
Yucatán, 2004. Tras la que fue calificada casi unánimemente como la más sucia elección interna del PAN en la historia contemporánea, Ana Rosa Payán es desplazada de la candidatura a Gobernadora de ese partido.
El objetivo fue una cláusula del pacto PAN-PRI, que en entonces se sostenía para otorgar margen de maniobra: Colocar a la primera fuente de ingresos de la pre-precampaña del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Mediante el debilitamiento moral, numérico y político panista, llegó al poder Ivonne Ortega.
Con 24 años de activa militancia en el blanquiazul y dos mandatos como alcaldesa de Mérida, la capital yucateca, se promovieron impugnaciones. ¿Quién se negó a dar entrada al proceso, siendo una de sus prerrogativas? Sí, el Instituto Electoral de Yucatán. El PAN simplemente -era parte del trato- refutó revisar la contienda interna.
Distrito Federal, 2009. Demetrio Sodi, candidato del PAN a la jefatura de la delegación Miguel Hidalgo, recibe tiempo aire de Televisa mediante apariciones en un partido de fútbol. Tras la derrota -y sólo tras la derrota-, su adversaria, Ana Gabriela Guevara la coalición PRD-PT-Convergencia que la arropa, impugnan la elección.
¿Quién obedeció la línea a favor del perredismo vencido? El Instituto y el Tribunal electorales del DF omiten una omisión del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, y anulan la elección delegacional, y se ordenan nuevas elecciones que, basadas en el código local, quitarían a Sodi del camino. Una sala regional -es decir, no el pleno- del TEPJF rechaza el dictamen y ratifica el resultado.
México, 2006. ¿Quién avaló una elección cuyo Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) no fue verificado ni siquiera por los 8 matemáticos del Instituto Politécnico Nacional contratados para ese propósito? El IFE, en manos de priístas y gordillistas.
Refutaron por todos los flancos cada uno de los magistrados de TEPJF, pero las múltiples presiones políticas y sociales para no anular la madre de todas las elecciones…
El de Greg es el grado superlativo, peyorativo, en que el mecanismo electoral también se emplea para golpes políticos, insisto, en ocasiones con la venia estatal, o bien con la supervisión federal. La diferencia es, por un lado, el mecanismo empleado y, por otro, su alcance.
Pasó con Julio César, el “hermano incómodo” de Leonel Godoy, cuya fuga ante el temor de ser, como los 29 alcaldes de Michoacán -que su pariente aparentemente gobernaba-, encarcelado sin proceso por la PGR, puso en entredicho el capítulo constitucional de los derechos políticos. Nadie ha probado sus cargos y el menor de los Godoy sólo está desaforado porque no cumplió el protocolo de toma protesta; pero sigue prófugo.
Ello es distinto a lo que pasó en Villahermosa el año pasado: Humberto de los Santos, el precandidato del PRI a la presidencial municipal de la capital tabasqueña que el PRI no quería, fue inhabilitado para ocupar cualquier cargo público -lo elija la gente o no- por dos años, por actos adelantados de precampaña, dictamen exclusivo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco.
¿Quién fiscaliza los organismos electorales, cómplices en apartar del camino a los adversarios? ¿Nadie? ¿Su autonomía es un supremo poder por encima de gobiernos? No. Es el poder legislativo, estatal y federal, los que, de entrada, reglamentan su accionar, emiten las reglas del juego y de los nombramientos, los escogen, les pagan, los cuestionan y los remueven, parcelas de poder cada día más evidentes.
Además, por su “autonomía”, son inamovibles, ganan sueldazos y bonificaciones, y promueven recursos jurídicos que, salvo muy honrosas excepciones -quizá permitidas para legitimar la entelequia-, son mandadas por línea y con dedicatoria. Preocupación aparte son los tiempos en que trabajan, como cuando Tabasco hizo historia al celebrar las primeras elecciones extraordinarias en 2001, porque anularon las de gobernador en 2000… tres días antes de la toma de protesta.
No salva ni el IFE de Woldenberg, por más que el politólogo lo haya previsto: La sucesión legislativa de 2003 evidenció que el PRI mejoró sus mecanismos de coacción de voto allí donde gobernaba –y donde jamás había sido relevado-, y empleaba sus añejos y firmes brazos políticos al servicio del partido en todo el territorio.
“Elecciones de Estado”, “de Entidades”, con todas sus transas frente a nuestras narices, avaladas, todas, por los órganos electorales “autónomos” locales. ¿El problema? Ningún Congreso lo previó y legisló. ¿Por qué? Ahora se sabe: Porque no les interesa reformar el único instrumento legaloide de eliminación política.
Hasta el próximo cantar.
juglar@enteratetabasco.com
Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008 y del 3er. Lugar de Ensayo Universitario 2002. Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales, regionales y nacionales. En su blog http://acrofobus.spaces.live.com se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.


Chili
La perla de Janis
June 10th, 2010at 11:20 pm(#)
No se mucho de política pero pintas todo eso como si sacaran a Greg de las Jugada, y todos esos millones que le encontraron, no se pudo hacer rico de la noche a la mañana.